Cuando nosotros, los seres humanos, escuchamos a nuestros perros gruñir y ladrarle a otros perros o animales, sentimos incomodidad, ansiedad o alerta; esta es una reacción normal, y casi siempre estos sonidos significan que hay un desacuerdo entre las partes.
Sin embargo, casi nunca tomamos en cuenta que estos sonidos y reacciones no significan necesariamente que los perros quieran hacerse daño. Estos gruñidos o ladridos, así como los humanos usamos palabras, también son una forma de comunicar que el perro ya está cansado, que algo le pertenece, o de dejar claro hasta dónde llegan sus límites.
Quienes tienen más de un perro o distintas mascotas deben aprender a manejar estas señales de dominancia y comunicación entre sus animales, y muchas veces no es una tarea fácil.

La mayoría de las veces, más animales también significa más conflicto, y por eso muchos de nuestros seguidores nos preguntan: **¿cómo manejamos las peleas o conflictos con más de 1.800 perros en el santuario? **
La respuesta es sencilla: **con experiencia. **
Con el tiempo hemos aprendido cuáles son las razones por las que puede surgir un conflicto entre nuestros territorianos, y con eso también hemos adquirido el conocimiento de cómo y con qué herramientas manejarlos.
La primera herramienta es la atención. Aquí en el santuario debemos estar muy atentos a los sonidos previos a un conflicto porque, aunque ya mencionamos que son normales y completamente sanos en las relaciones entre perros, si escalan debemos reaccionar rápido para que no se conviertan en una pelea.
En general, al llamarlos en voz alta por su nombre logramos distraer lo suficiente a los perros para que no se dé un conflicto físico. Sin embargo, y esto casi nunca pasa, cuando empieza una pelea los perros de alrededor casi siempre corren a participar en ella; por eso uno o dos de nuestros colaboradores deben reaccionar rápido e ir hacia la pelea ‘de origen’, mientras el resto corre o camina en direcciones opuestas para que los otros perros los sigan, se distraigan y así no formen parte de la pelea.
Para nosotros, esta no es una tarea difícil. Como dijimos antes, la mayoría de los perros no quiere hacerse daño cuando pelea, solo quiere ganarse el respeto de sus compañeros.
Algo importante de mencionar es que en Land of the Strays logramos controlar las peleas de forma sencilla por dos razones de peso: la experiencia que hemos ganado manejando perros a lo largo de los años, y que todos los perros del santuario están esterilizados, por lo que la tendencia a reaccionar violentamente por razones hormonales o por hembras en celo disminuye considerablemente la posibilidad de peleas.

En general, las razones por las que puede surgir una pelea en Territorio se deben a un tema de posesividad: por ejemplo, si un perro encuentra un palito y otro quiere quitárselo.
Ahora bien, es fácil manejar los conflictos físicos con perros socializados para estar con otros perros, pero sabemos que hay perros clasificados como ‘difíciles’ o ‘agresivos’, que reaccionan de forma negativa ante otros animales o incluso ante las personas. ¿Cómo manejamos a los perros con problemas de agresividad?
La mayoría de los perros están sumamente asustados en el momento de su rescate. Muchos han sufrido violencia de parte de humanos o de otros animales de la calle que recurren a la agresión para sobrevivir.
Sin embargo, sorprendentemente, la mayoría de los perros que rescatamos se dejan capturar siempre que se les trate con delicadeza y en el momento oportuno. Ahora bien, cuando son agresivos, debemos recurrir a herramientas como correas especiales que nos permiten sujetarlos sin acercarnos demasiado a ellos.
Nuestros perros pasan por un proceso de cuarentena cuando son rescatados, lo que facilita que estén separados de la manada durante sus primeros días en el santuario, para que su integración no sea tan impactante. Al final, conocer a cientos de perros con quienes vas a compartir un hogar puede sorprender a cualquiera.

Una vez que los perros se calman, socializarlos con los demás no es difícil, ya que la manada misma se encarga de aceptarlos. Con el tiempo, el perrito rescatado se unirá a un subgrupo dentro de la manada y pasará la mayor parte de su tiempo con esos compañeros; ahí sacará a relucir su personalidad, y sus nuevos hermanos peludos llegarán a apreciar su presencia.
Para los que no logran acostumbrarse rápido a la manada, tenemos una sección especial del santuario. En esta sección el perrito tiene su cama, agua y suficiente espacio para caminar y moverse durante el día. Además, salen a caminar y hacer ejercicio con un cuidador especial varias veces al día.
Nunca nos rendimos con el proceso de socializar a los perros. Creemos que todos merecen una oportunidad de aprender a relacionarse con los demás. Pero, sobre todo, aspiramos a poder apoyar a los perros con todas sus necesidades especiales, incluso si eso implica que deban estar separados de los demás por su propio bienestar.