Todos los días a las 6:00 a.m., 1.300 zaguates esperan a que despierten sus fieles cuidadores para juntos escribir un nuevo capítulo en la historia de Territorio de Zaguates.
Cada cuidador comparte de sol a sol con una manada de perros, así protagonizan grandes aventuras y se convierten en guardianes de los zaguates.
Es precisamente el trabajo que hacen lo que los convierte en verdaderos titanes, pues son ellos quienes acompañan a la manada de Territorio en todo momento. Tienen múltiples tareas en la finca, como bañarlos, cortarles las uñas, recoger las heces, darles de comer y sacarlos a caminar. Siempre atentos a la seguridad de todos los perros.
Por eso reconocemos su arduo trabajo durante la Semana de Apreciación de Refugios y Rescates de Animales, porque estos guardianes colman del cuidado más tierno a todos esos territorianos que alguna vez fueron maltratados y abandonados en la calle.
Estas son las historias de algunos de nuestros valientes guardianes.
José Antonio Soto

Este joven nicaragüense llegó a Costa Rica cuando tenía cuatro años. Cuenta que desde niño siempre tuvo perros, porque le encantan.
Actualmente lleva tres años trabajando con Territorio de Zaguates y durante este tiempo ha realizado distintas tareas, en las que ha tenido una experiencia muy linda.
Una de las anécdotas que más recuerda ocurrió apenas llegó al santuario: “Entré a trabajar y se armó una pelea entre perros, me dio tanto miedo que en lugar de ayudar a mis compañeros me subí a la cerca.”
Por otro lado, José reconoce que Territorio es un lugar donde los perros pueden tener una mejor calidad de vida, porque ya no están en la calle, ya no corren el riesgo de ser maltratados o abandonados por capricho sin pensar en las consecuencias, y así se les puede evitar mucho sufrimiento.
José Ramón Jarquín

Es uno de los guardianes más recientes de Territorio, lleva unos cuatro meses trabajando en el santuario, y en solo unos días logró que un grupo de 10 perros recién llegados le tomara cariño.
“Como a los 15 días de haber llegado aquí fui con el jefe (Álvaro) a Cartago a rescatar unos perros y traerlos, y a los pocos días logré ganarme su cariño. Los que llegan nuevos al santuario tienen que pasar por un proceso de adaptación antes de integrarse al resto de la manada, los mantienen en una sección separada y luego, poco a poco, los van sacando y exponiendo a los demás perros. Me dijeron que ese proceso puede tardar de uno a dos meses. Sin embargo, yo empecé a darles mucho amor cuando limpiaba su sección y así me gané su confianza; a los pocos días ya pude sacarlos a todos a conocer al resto de la manada”, contó.
Este colaborador está convencido de que estos perros lo eligieron a él, y ahora siempre lo siguen a donde vaya. Tanto así, que si José da dos pasos hacia adelante, los perros también los dan. Algunos de los nombres que les puso a los zaguates son: El Payaso, El Vaquero y El Caballo.
Juan Isidro Bravo

Lleva tres años trabajando en Territorio de Zaguates, es nicaragüense y viene de una familia de campo. No hay un minuto del día en que este hombre deje de cuidar y dar amor a cada miembro de la manada, su serenidad contrasta muy bien con la euforia de todos los perros, que salen a recibirlo cada día cuando llega a la finca, esperando una de sus caricias.
Isidro nunca imaginó que estaría rodeado de tantos perros, y aunque los cuida a todos por igual, siempre hay unos pocos que le roban la atención y con quienes logra mantener un vínculo especial, para él son: Bimba y Chancha
Alexander Rodríguez

Alexander es otro de los guardianes que ama a los perros y que llegó a Territorio de Zaguates hace dos años y medio. Para él, la finca es un lugar muy hermoso, y la oportunidad de compartir todo el día con los animales no se compara con nada más.
“Al principio impresiona un poco estar aquí porque hay muchísimos perros, después uno se acostumbra a estar con ellos, los acariciás y terminás ganándote su confianza y su cariño. A mí me encanta estar con ellos porque los perros merecen mucho apoyo, aquí los cuidamos, les damos amor, salimos a caminar por la propiedad y a jugar, uno se divierte muchísimo con ellos”, contó.
Aquí en Territorio nos gusta trabajar con seres humanos sensibles, cariñosos y atentos, dispuestos a estar al servicio de los perros más desprotegidos. Gracias al apoyo que recibimos, podemos contar con personas que se convierten en guardianes de todos los territorianos, dispuestas a llenar de felicidad y cariño a todos estos peludos.