El trabajo de Vivi tuvo la oportunidad de colaborar con Territorio de Zaguates, y en una visita al santuario, Vivi notó que entre la gran manada de perros había, en sus propias palabras, “una cosita negra y peluda” que saltaba entre la multitud.
Resultó que esa cosita negra no era otro más que Pepper. Un pequeño zaguate que, aunque ya tenía más de dos años, todavía conservaba su cuerpo de cachorro.
Vivi se había mudado hacía poco de la casa de sus papás y ya tenía una gata, pero sentía que tenía espacio para otra mascota. “Quería un perrito porque me encantan, y sentía que necesitaba ese tipo de compañía. Me enamoré de Pepper al instante. Lo cargué, se acostó boca abajo en mi regazo y se quedó dormido. Creo que fue amor a primera vista para los dos.”

Pepper se convirtió en un miembro muy querido de la familia de Vivi, y le trae alegría y risas a todos, especialmente a su abuela humana.
“Cuando salgo los fines de semana o de viaje por trabajo, mi mamá lo cuida, y es la mujer más feliz del mundo. Dice que sabe que él es el único nieto que va a tener, así que la visitamos los fines de semana y pasan todo el día juntos.
Cuando me ve cargando su bolsito y empacando sus cosas, se vuelve loco porque sabe que vamos para allá, y le encanta porque sabe que en casa de la abuela le dan mimos extra y tiene un patio donde puede correr y hacer huecos.”

A pesar de su recelo inicial hacia los humanos, especialmente hacia los hombres, Pepper formó un vínculo único y poderoso con Vivi y su familia después de su adopción, y se volvió protector, incluso un poco celoso.
En las mañanas tiene ráfagas de energía, pero durante el día prefiere las siestas y tomar el sol en su terraza. Sin embargo, cuando va al parque, no para de correr. Corre y corre y corre, jugando con cada perro que encuentra. Su mejor amigo es un Gran Danés, y su segundo mejor amigo es un Golden Retriever. Es muy sociable, siempre con ganas de hacer nuevos amigos. “Creo que él piensa que es uno de los perros grandes.”

“Pepper no es el primer perro que he tenido, pero es el primero que adopté siendo adulta. Y de verdad ha sido un compañero increíblemente leal que me ha acompañado en algunos de los momentos más difíciles de mi vida. Durante uno de mis momentos más vulnerables, cuando caí en una depresión profunda, Pepper fue un apoyo verdaderamente incondicional para mí. Tenerlo cerca fue esencial, porque sin él, no creo que estaría aquí.”
Adoptar una mascota no es solo ganar un compañero, es darle una segunda oportunidad a un ser inocente. Estás ayudando a darle una nueva historia, y a cambio, ganás un amigo fiel para toda la vida.