El dolor físico y su prevención

El dolor físico y su prevención

Septiembre: Mes de Concientización sobre el Dolor Animal

Igual que los humanos, todos los animales sienten dolor, pero lo expresan de una manera distinta. El instinto de supervivencia los hace ocultarlo, y por eso sufren en silencio.

El dolor en nuestras mascotas se define como cualquier daño que se produce, ya sea físico o emocional, o el que puede causar un trauma, como un accidente de tránsito, una agresión física, o un dolor patológico por alguna enfermedad o condición.

Varios factores pueden estar relacionados con el dolor en los animales; algunos tienen que ver con enfermedades crónicas de los huesos o las articulaciones. También sienten dolor por cirugías, golpes, fracturas, cáncer, entre otros. Esto puede ser complicado porque el dolor se puede ocultar fácilmente o confundirse con la vejez, y no siempre está relacionado con ese factor.

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Según el Dr. Leonardo Solórzano, de la Clínica Veterinaria Innovavet, existen dos tipos de dolor físico: el dolor crónico, que se presenta con el tiempo y puede durar desde días hasta meses; y el dolor agudo, que ocurre en el momento por causas internas o externas, como un golpe o una pancreatitis. Sin embargo, para los humanos es más fácil identificar el dolor agudo, ya que las señales del dolor crónico en los animales son menos evidentes, lo que hace que sea más difícil de detectar.

_“A los humanos nos toma más tiempo identificar el dolor crónico en los animales, porque se desarrolla poco a poco hasta llegar al punto en que el paciente ya no lo aguanta, y ahí muestra señales evidentes de sufrimiento. Por eso es tan importante tener en cuenta que el umbral del dolor en los animales es más alto que en los humanos”, _dice.

Aunque los animales no pueden decirnos exactamente qué o dónde les duele, hay algunas señales que nos permiten saber cuándo nuestra mascota está sintiendo dolor.

Señales de dolor físico:

  • Poca actividad física o entusiasmo para jugar.

  • No quiere o no puede subir o bajar escaleras.

  • Poco apetito.

  • Dificultad para levantarse si está acostado.

  • Lamerse o rascarse repetidamente una zona del cuerpo.

  • Cambios en la orina y las heces.

  • Más jadeo de lo normal o dificultad para respirar.

  • Quejidos o ladridos excesivos.

  • Comportamiento agresivo o ansioso.

  • Aumento de la temperatura corporal.

  • Cambios en la postura (la forma de sentarse, acostarse o caminar).

  • Caminar nervioso o ansioso.

Además, es importante entender que en muchos casos el dolor físico puede llevar a un dolor emocional en el animal, ya que el sufrimiento afecta su comportamiento y su estado de ánimo.

Algunas recomendaciones para prevenir el dolor o manejarlo de la forma correcta son:

  • Adoptar un estilo de vida más sano para tu mascota, por ejemplo, mejorando la alimentación, el ejercicio o el tiempo de juego. Esto ayuda a prevenir futuras enfermedades y a que tu mascota tenga una vida más larga y feliz.

  • Considerar opciones alternativas y no farmacológicas para manejar el dolor, como la acupuntura, la terapia con láser, el masaje terapéutico o la hidroterapia, entre otras.

  • Mantener al día los chequeos y las vacunas.

  • Antes de hacer cualquier cambio o elegir una medicina alternativa, consultá con tu veterinario sobre el comportamiento y la salud de tu mascota, porque es la persona más indicada para detectar cualquier anomalía.

En conclusión, es necesario que los humanos seamos responsables con nuestras mascotas. Es de suma importancia prestar atención a cualquier señal de dolor e ir de inmediato con un veterinario de confianza, para que haga la valoración correspondiente y le dé a tu mascota el tratamiento necesario para que pueda tener una vida feliz.

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