¿Cómo manejamos el mejor santuario libre de eutanasia del mundo?

¿Cómo manejamos el mejor santuario libre de eutanasia del mundo?

**¿Cómo llegamos a ser Territorio de Zaguates? **

Mi esposo y yo siempre hemos tenido un cariño especial por todo tipo de animales. Siempre me conocieron como una especie de “amante de la naturaleza”, buscando y cuidando insectos, ranas y otras criaturas, pero con los años le fui agarrando un cariño particular a los perros, especialmente a los que la gente suele rechazar por ser mestizos, viejos, enfermos… a los que etiquetan como “feos” o simplemente “sin valor”.

Un día rescaté a un perro, Oso, un mestizo hermoso y sano de ojos azules, con la intención de darlo en adopción, pero era un hueso duro de roer con mucha personalidad, y apenas le encontraba un hogar, se escapaba o se metía en problemas y volvía a quedar abandonado. Pronto me di cuenta de que había miles como Oso, y algunos ni siquiera tenían el privilegio de ser bonitos o sanos como él. Así que empecé a rescatar más, especialmente a los que parecían necesitarlo más… y después más, y todavía más. Algunos lograban adopción, pero la mayoría simplemente no, y yo no podía volver a mandarlos a la calle. Pronto tenía más de 70 perros en mi casa, y sabía que no podía seguir viviendo así en una casa de dos cuartos. Al mismo tiempo, algunos refugios que conocía estaban al borde del cierre y amenazaban con soltar a sus perros de vuelta a la calle. No podía quedarme de brazos cruzados con eso en mente.

Así que decidí aprovechar un gran terreno que había heredado de mi abuelo un par de años antes, y construir un nuevo tipo de santuario libre de eutanasia para perros rescatados, tanto los que ya tenía como los que habían rescatado esos refugios.

No fue fácil (todavía no lo es). Tuvimos que trabajar la tierra, porque no era más que una ladera de montaña. Tuvimos que construir corrales y caminos internos, poner a funcionar la electricidad y el agua potable, y no teníamos más dinero que nuestros salarios de trabajos de oficina.

El Gobierno se negó rotundamente a ayudarnos, así que decidimos empezar a pedir ayuda a organizaciones animalistas, empresas privadas y literalmente a cualquier amante de los perros que quisiera ayudarnos. Como resultado, nos convertimos en un santuario que vive de donaciones.

Nuestra increíble comunidad de apoyo ha crecido con tiempo y paciencia, y las redes sociales nos ayudaron muchísimo a difundir nuestro trabajo y nuestra misión. Hemos aparecido en revistas, televisión, blogs y documentales… y gente de todo el mundo nos contactó queriendo ayudar, así que buscamos a alguien que nos ayudara a montar nuestro sitio web y nuestra plataforma de donaciones. Recibimos apoyo económico de todas partes del mundo, y estamos profundamente agradecidos.

Lamentablemente, los años nos han traído muchas bendiciones, pero también incontables dificultades. La cantidad de perros abandonados en el país ha aumentado mucho, cada mes recibimos menos donaciones, y el Gobierno ya nos ha amenazado varias veces con cerrar el santuario. Ahora mismo estamos luchando con todo para cumplir con todas sus exigencias de construcción y así poder reabrir a voluntarios y visitantes, pero esto nos ha dejado con una deuda inimaginable. Esperamos poder pagarla en los próximos años después de reabrir, a medida que más personas, especialmente los visitantes, vivan la experiencia de estar con los perros y se abran a donar.

**¿Cómo alimentamos a todos nuestros perros? **

¡Tenemos muchísimos perros! Así que es natural preguntarse… ¿cómo les dan de comer a todos? Con los años, hemos desarrollado un sistema.

Tenemos comederos larguísimos, y lo que hacemos es servir por tandas. Primero servimos entre ocho y diez sacos de concentrado de 60 libras. Los primeros perros en llegar suelen ser los más fuertes y mandones, que comen primero. Tenemos que caminar y patrullar para asegurarnos de que los gruñidos no se salgan de control.

No podemos simplemente servir e irnos; nos quedamos ahí repartiendo la comida porque algunas zonas se vacían primero, y siempre tiene que haber suficiente comida disponible para todos.

Cuando la comida empieza a escasear, vaciamos otro grupo de 8 o 10 sacos. Para ese momento, los primeros perros que comieron ya suelen estar llenos y se han retirado, dejando espacio para los perros medianos o los menos extrovertidos, hasta para los más tímidos.

Normalmente hacemos 3 o 4 de estas “tandas”. La última tanda suele ser de solo un par de sacos. Para entonces puede que queden algunos perros por ahí, pero no muchos. Y dejamos servido lo que sobre, aunque ya no haya muchos perros comiendo activamente.

Esto es porque sabemos que hay perros tímidos que quizás todavía no han comido, perros mayores que tardan más en llegar a la comida, o incluso algunos que estaban distraídos y no se dieron cuenta de que ya habíamos servido. Por eso es esencial que siempre quede comida disponible, y la dejamos servida hasta que se acaba.

Eso significa que muchos perros repiten y hasta comen una tercera vez, pero es la única forma de asegurarnos de que todos los que tengan hambre puedan comer. Normalmente procesamos hasta 30 sacos de alimento al día.

**¿Cómo duermen nuestros perros? **

En cuanto a los espacios para dormir en el santuario, hay un encierro de ocho acres que está completamente cerrado y tiene techo. Sin embargo, también hemos construido varios encierros abiertos con grandes extensiones de techo, ya que aquí llueve todo el tiempo.

Hay muchos lugares donde pueden resguardarse del clima o echarse una siesta, pero algunos se toman el tiempo de entrar y acurrucarse bajo techo, mientras que otros se quedan afuera, bajo las estrellas.

Priorizamos darles a los perros muchas opciones entre las que elegir y acurrucarse, pero no tenemos camas individuales para cada uno porque sabemos que las destrozarían sin falta.

**¿Tenemos una clínica veterinaria en el santuario? **

¡Sí, la tenemos! Sin embargo, no es exactamente una clínica veterinaria de servicio completo. Construimos este hermoso edificio para darles a nuestros excelentes veterinarios un lugar digno donde atender a los perros, además de realizar procedimientos de esterilización y castración.

Está hecha completamente de vidrio, y está dividida en tres áreas que le permiten a un solo doctor supervisar o al menos vigilar a todos los perros en todo momento: a los que están atendiendo, a los que están esperando despertar de la anestesia, y a los que ya están listos para salir.

Pero para eso está esta pequeña clínica veterinaria: esterilizaciones y castraciones, consultas, vacunas y procedimientos menores y sencillos. Ahí no tenemos ningún equipo especializado. Para cualquier procedimiento adicional, como rayos X, ultrasonidos, muestras de sangre, muestras de heces o pruebas más sofisticadas, llevamos a los perros a nuestras clínicas veterinarias de confianza, totalmente equipadas, como Innovavet, donde han atendido a la mayoría de nuestros perros durante años.

¿Cómo integramos a los perros nuevos a la manada?

Sorprendentemente, ¡la mayoría de nuestros perros ni siquiera sabe quién es nuevo y quién no!

Aun así, todos los perros nuevos deben pasar por un proceso antes de integrarse a la manada. Todos los rescatados hacen primero una cuarentena, y cuando terminan, los pasamos a un segundo encierro, menos cerrado que el área de cuarentena, donde ya pueden olerse e interactuar entre ellos a través de la cerca.

En ese encierro se puede ver a perros que ya están socializando y a otros que todavía están muy nerviosos. Algunos perros en ese corral de socialización todavía están muy asustados y se mantienen lejos de los bordes del encierro, mientras que otros se ven totalmente listos. A estos últimos los soltamos. Y para ese momento, ya no son perros “nuevos”. ¡Simplemente se mezclan y se convierten en uno más de la gran manada!

**¿Cómo podemos costear el cuidado de más de 1.800 perros? **

Todos nuestros perros son hermosos, pero notarán que muchos no se ven en su mejor momento, y algunos incluso están en muy mal estado y en recuperación.

Cuando los perros de la calle empiezan a verse desnutridos o muestran señales de las enfermedades que padecen, a la gente le incomoda su presencia y nos llaman. Está bien. Eso es justo lo que tratamos de atender: los peores casos, porque son los que nadie más está atendiendo.

Costa Rica no atiende adecuadamente su población de perros callejeros. A veces pensamos que puede ser positivo, porque al menos nadie los está recogiendo para eliminarlos como solución. Sin embargo, eso significa que cualquiera que quiera ayudar a un perro tiene que hacerlo con su propio dinero.

La mayoría de las personas que quieren ayudar a los perros no son millonarias. Casi siempre son personas que saben lo que es pasar hambre o quizás no tener un techo, y que no quieren que otra criatura pase por lo mismo.

Muchas no pueden comprometerse a quedarse con un perro por mucho tiempo. Cuidar a un perro puede ser costoso, especialmente si se va a quedar por un período largo recuperándose de una enfermedad. Así que, con toda razón, estas personas no siempre pueden echarle una mano a los perros que realmente los necesitan, porque simplemente no les alcanza el dinero. Estos animales pueden necesitar cirugía ortopédica, pueden necesitar meses de tratamiento antes de que su piel mejore… Y puede ser que, aun cuando mejoran, terminen siendo un perro que a nadie le interesa adoptar.

Entendemos que la mayoría de las personas y las asociaciones de rescate más pequeñas están tan limitadas en fondos como nosotros. Algunas están limitadas por espacio físico, que, por suerte, nosotros sí tenemos. Así que tratamos de atender a los perros más maltrechos. Nuestro compromiso es darles la oportunidad de ser felices, de ser amados, de tener un nombre, de encontrar amigos, y de recordar lo que se siente ser simplemente un perro, y no sobrevivir las 24 horas del día.

Pero esto es súper caro. Solo alimentar a estos perros cuesta más de $7.000 cada 10 días. No recibimos ni un poquito de ayuda del gobierno, y no podemos esperar que los comercios nos ayuden.

Todos nuestros gastos se cubren con donaciones, además del sueldo de mi trabajo y el de mi esposo. Nos esforzamos por ser creativos y pensar en formas de generar ingresos adicionales. Sin embargo, son las donaciones de ustedes en el extranjero y de la gente maravillosa aquí en Costa Rica las que nos permiten trabajar cada día.

La gente puede pensar: ah, ya tienen todo cubierto. No, nunca tenemos todo cubierto. Lo primero que hay que garantizar es la comida de nuestros perros, y por suerte, eso casi siempre está cubierto. Sin embargo, tenemos que pagar veterinarios, cirugías, medicamentos básicos, vacunas, además del mantenimiento de este lugar.

También nos hemos dado cuenta de que no podemos depender de voluntarios para la mayor parte del trabajo diario que hacemos aquí. Necesitamos personas contratadas y capacitadas para trabajar con estos perros. La mayoría de nuestros colaboradores viven aquí y tienen que cuidar a estos perros las 24 horas, así que tenemos que pagarles su salario.

Estamos profundamente agradecidos con cada uno de nuestros donantes… por cada centavo que nos llega. Y si vos pensás que $1 no va a hacer la diferencia, imaginate a 100 o 1.000 personas pensando lo mismo.

Agradecemos cada pequeña ayuda. Las oraciones y los buenos deseos… ¡eso también ayuda! Y creo que esa es una gran razón por la que todavía seguimos aquí. Creo que hay alguien allá arriba que escucha tus oraciones y está de acuerdo con lo que estamos haciendo.

Este es un compromiso de por vida, que asumimos con gusto. No lo cambiaría por nada del mundo, pero no es fácil. Y estoy muy agradecida con cada uno de ustedes que nos lo hace más fácil apoyándonos.

Lya Battle Fundadora y Directora de Territorio de Zaguates

Más historias

← Todas las historias

Recibí novedades mensuales de Land of The Strays

Suscribite a nuestro boletín.